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Ensayos y política - 01 de Enero de 2004

Invectiva

Invectiva
La invectiva ha conseguido su cometido. En escaños de mayoría se solventa el feudo de naturaleza cautiva. Los vencedores regodean sus falsos testimonios, y en reunión cumbre asuela la incertidumbre. El incesto partidario se disfraza de consignas centroizquierdistas, mientras Mar del Plata aguarda al tirano universal, fortificando áreas de pacífica historia, enarbolando el baldón de la hipocresía sumisa. Todo parece seguir el camino costumbrista del vasallo que ejercita el poder prestado. El insuave clima ha colmado el respiro de una tierra abandonada al destino convenido, por quienes ejercen el mandato de accionar fraudulento, llevados por sus aspiraciones individuales. El ojo, a modo de faro, discursa incoherencia, haciendo de su ventaja electoralista un nuevo diseño de ratonera.

Estamos frente a las circunstancias que dictaminará nuestro posicionamiento, que no ofrece garantía para la mayoría. El falaz progresismo involucra la vida de los caídos del sistema, desnudando el contubernio “democrático” de futuro cierto. La brida sujeta el armamento foráneo, dispuesto a garantizar el crimen organizado, de estructura internacionalista.

El esperado atentado vendrá después. Planeado por la fuerzas de seguridad del imperio, con el fin de justificar el peligro inminente de la zona, que desea incorporar a su lista de bienes usurpados y a modo de factoría, perteneciente a esta aldea global que no logra conseguir el sino merecido de su grandeza.

Dictador George W. Bush – responsable directo del atentado de las torres gemelas - asesino serial de nuestra historia ecuménica. Aproveche, una vez más, las circunstancias que le otorgan los vende patria. Nosotros somos parte del sumidero que promulga su ambición, y la de aquellos que nunca alcanzarán a comprender el mensaje sanmartiniano.
Adolfo Vaccaro, escritor argentino | mensajes@adolfovaccaro.com.ar | 2002 - 2017 | Textos disponibles en el sitio: 583