Adolfo M. Vaccaro Sitio oficial

contacto | biografia | site info

Buscar

Ingrese el titulo o parte del contenido a encontrar


VALIDAMOS!

Valid XHTML 1.0 Transitional Valid CSS!

REDES SOCIALES

Perfil en Facebook Canal en YouTube

 
Compartí este texto: Facebook Meneame Googledelicio.us Sonico MySpace Digg Technorati TwitThis LinkedIn Mixx

Poemas y visiones - 28 de Julio de 2006

Relámpago

Relámpago
Cuando la intempesta noche se adueña de pensamientos camuflados entre las sombras, los relampagueantes destellos instauran en mi mente fotografías de tu cuerpo en movimiento.
Es como amarnos durante una tormenta eléctrica recostados jadeantes en las mullidas neuronas de mi cerebro.
Observo curioso los permanentes eclipses que se reflejan intermitentemente sobre tus muslos de ébano.
La lluvia que se agolpa en mi ventana se continúa en minúsculas gotas de sudor que van transitando distintas direcciones de igual sentido, hacia el centro de gravedad, gestador de vida.
Es cuando tu breve ombligo se transforma en ese lago artificial en movimiento, por donde nacen los gemidos que quiebran el silencio cómplice del deseo.
Mis brazos se deslizan hacia el respaldo de una pared sin lecho esperando ese estruendo del último refucilo. Pero mi espera es tan vana, como la ausencia que te sostiene tangible y vibrante.
Y por más que compruebo mil veces la vigencia de la realidad atempórica que esgrimen mis recuerdos, he descubierto que existe un pasaje que me permite atravesar la pragmática ecuación de tiempo y espacio, para nuevamente completarme con tus invariables adentros, hoy depuestos en el sendero de tu olvido.
Una vez más mis poros se visten de gala y mi ser adquiere el resarcimiento de su hombría atravesando de sideral forma los resistentes vestigios del desamparo.
Aterrizo en la llanura de tu pubis espectante, para luego dejarme recorrer tus montes de variadas formas.
Me desahogo, paso a paso, de cada uno de mis atávicas huellas hasta llegar a la total disolución impersonal, y así unirme al margen indiviso de tu compendio natural.
Es en ese momento cuando el origen de todas las razas y el testimonio de todos los dogmas, se eternizan por medio de nuestra entrega.
Amor de relámpagos y sombras. De ausencias y recuerdos.
Sensaciones del destino que me entregan aromas de momentos ya marchitos.
Adolfo Vaccaro, escritor argentino | mensajes@adolfovaccaro.com.ar | 2002 - 2017 | Textos disponibles en el sitio: 583