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Poemas y visiones - 06 de Noviembre de 2006

Pastor de olvidos

Pastor-de-olvidos
Te veo caminar por las calles, mirando los ojos pétreos de las imágenes que pasan por tu lado.
Algunas, oficiando de escuchas, plagando sus oídos con minúsculos aparatos sofisticados;
a veces, hasta hablando con seres invisibles, adustando aún más sus rostros circunspectos;
otras, ofertándote opiniones crueles, opilativas, degradantes.
Nadie se presta a imaginar tus adentros. Posiblemente debas comprender que nadie puede ver lo que no posee.
Los calificativos son vastos y variados: "paria", "sátrapa", "desdichado", "infeliz", "desheredado", "linyera", "miserable"............
.Sin embargo, ninguno puede asomarse a tu mundo de taumaturgo liberado.
Está en ti, el concepto de lo básico, el sentido del relieve universal que presagia el contenido del determinismo. Eres el sabedor intuitivo de la entelequia aristotélica, conociendo que toda cosa real lleva en sí,
el principio de su acción y que por sí misma, tiende a su propio fin.
Es probable que en ti se reúnan todas las quimeras sumergidas en la cornucopia
que se esconde invisible en los confines del arco iris.
Tal vez, en tu alma transhumante de gitano se encuentren las sandalias del pescador de verdades,
Junto al accionar de la meditación austera que alberga la razón de la existencia..........perpleja......eterna.....sencilla......de trascendencias superiores y complejas,
para este mundo atiborrado de expectativas agotadoras y sufrientes,
en donde los cuerpos pierden el contenido de su esencia "conversora de sueños".
Llegará el momento que tendremos que atravesar tu pasillo de vida para purgar los pecados
correspondientes a la indolencia, al apego de lo innecesario,
a la vanidad que se remuerde junto a los huesos entregados,
a los egoísmos despojados de atavismos, al desamor que acompañó nuestro derrotero deshumanizado.
Deberemos leer, en el momento del implacable juicio, el libro de nuestro accionar,
desnudando la conciencia y así encontrar, en tus fundamentos, el resarcimiento de nuestros errores.
Y como pastor solitario de este rebaño disgregado, quizá, tan sólo, quizá,
encontremos el amparo de tus brazos olvidados.
Adolfo Vaccaro, escritor argentino | mensajes@adolfovaccaro.com.ar | 2002 - 2017 | Textos disponibles en el sitio: 583