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Breves historias de vida - 14 de Febrero de 2003

Le petit prince

Le-petit-prince
Durante la jornada de aquel domingo 29 de junio de 1900, mientras el campanario pronunciaba sus voces sonoras llamando a ceremonia, en el Nº 8 de rue Peyrat el Principito gestaba su primer llanto.

Su infancia transcurrida entre Castillos de abolengo, dictaba el silencioso deambular en medio de blasones y del mutis impuesto por la paternidad amputada.

Lyon promueve sus primeros garabatos en aposentos de cruces y testimonios celestiales, diseñando su espíritu levantisco que comenzó a instaurarse en su carácter y en su mente de niño, eligiendo la poesía como testimonio de su sensibilidad, en el Colegio Notre Dame de Sainte-Croix de Le Mans.

Un sentimiento de orfandad siempre acompañó sus pasos por la vida: «...Ud es verdaderamente el único consuelo, cuando uno esta triste.
Cuando era niño, volvía a casa con mi pesada cartera sobre mis espaldas, llorisqueando por haber sido castigado -¿se acuerda Ud., en Le Mans?- y, solo con besarme, hacía que lo olvidara todo. Era Ud. un remedio todo poderoso contra los maestros y los padres prefectos...». Este párrafo de su carta, refleja la necesidad de amparo, transmutada en esa pequeña ráfaga de tiempo recordando aquella estadía junto a su madre.

Durante los días veraniegos en Ambérieu, su bicicleta apuntaba al aeródromo, donde pasaba las tardes preguntando a sus amigos mecánicos sobre aquellas máquinas aladas y su funcionamiento. Su bautismo del aire no se hizo esperar: «...Las alas temblaban bajo el soplo del atardecer, el motor con su canto mecía el alma adormecida y el sol nos rozaba con su luz lívida...»

A partir de ese instante, aviación y narrativa irían juntas de la mano,

recorriendo mundo y espíritu.

El 1º de Abril de 1926 publica su primer trabajo impreso L’AVIATEUR, procurando, además, el título de piloto de transporte, permitiéndole hacer vuelos entre Toulouse y Dakar para la compañía 'Compagnie Latécoère'.

Más tarde, su alma aventurera lo llevó a Sudamérica y a involucrase en tres rescates de colegas en Marruecos, que estaban en manos de las Kabilas disidentes.

El 12 de Octubre de 1929, se hace cargo de la compañía Aeropostal Argentina, creando una línea que uniría Buenos Aires – Punta Arenas. Ese mismo año edita un nuevo libro: COURRIER SUD.

En 1931, luego de la quiebra de la empresa en Argentina, retorna a Paris y recibe el premio Femina-Vie Heureuse por su obra VOL DE NUIT.

Antoine dedicó toda su vida a la aviación y a lo que ella pudo traducirle, desde la observación, como sensibilidad profunda. Es probable que lo reconozcamos mucho más por la magnitud de aquel libro publicado el 1943 Le PETIT PRINCE, que por su existencia agitada entre alerones.

El 31 de Julio de 1944, el destino le tenía deparado el desgarro de sus alas. Seis horas entre Glenoble y Annecy configuran su última misión de reconocimiento.

Aún continúan siendo las 14.45 hs.........................y su avión no ha retornado.
Adolfo Vaccaro, escritor argentino | mensajes@adolfovaccaro.com.ar | 2002 - 2017 | Textos disponibles en el sitio: 583