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Ensayos y política - 29 de Septiembre de 2009

Subjetividad. Diferencias y coincidencias

Subjetividad.-Diferencias-y-coincidencias
La madurez es el arte de poder vivir en paz con lo que no podemos cambiar, el de tener el valor de modificar todo aquello que se puede cambiar y al mismo tiempo la sabiduría para conocer la diferencia.
Enseña solamente amor, pues eso es lo que eres"

"La madurez del hombre es haber recobrado la serenidad con la que jugábamos cuando éramos niños"
Brilla con esa luz especial que te es propia. Conquista tus victorias en la tarea de cada día, Y empéñate en superarte siempre, fiel a quien eres de verdad. Lo que quiero decirte es que la identidad es algo único, irreemplazable; de nada sirve que te compares con otros.
En cambio, esfuérzate por cultivar tu vida y verás como se adorna y embellece con la plena expresión de tu potencial sin límite.
No te desgastes buscando la felicidad en todas partes. Es tan simple como detenerte  y mirar dentro de ti. Ahí está la verdadera felicidad.

A estas palabras mencionadas y compartidas por  Eduardo Caligari, le contesto con lo que mi conocimiento se ha nutrido de filosofías nacidas de grandes maestros. Aunque, previamente, deba rebatir principios que no corresponden a la naturaleza humana. No es verdad que la madurez se consigue practicando el arte de vivir en paz. El espíritu condensa experiencias que impiden el logro de la plenitud del mencionado testimonio, y no siempre la sabiduría puede modificar, con el tiempo, cualquier implicancia traumática. No hubieran padecido tantos genios de la humanidad la angustia de un devenir sin resolución, desquiciando la incomprendida razón de su existencia. Tampoco la serenidad es un juego proveniente de nuestra inmadurez, tornándonos niños inocentes que ignoran el sentido de un universo que emana su conflicto, buscando la sortija de un soñado carrusel que premia el acertijo. La fidelidad (me gusta más la palabra lealtad) es la causal del compromiso con el semejante, por lo tanto la identidad es condicional al mundo en que vivimos y todo es parte de un conjunto de factores que mueven la rueca del diseño que aspiramos entre todos. Hay distintas maneras de cultivar y no es precisamente la manera de adornar y embellecer nuestro potencial sin límite. He visto a tantos seres honestos inmersos en el mejor de sus cultivos y que murieron en la sequía de la más cruel desventura. Y por último, debo decir que no existe la verdadera felicidad, solamente son instantes que en su mayoría  se imbrican con el fuera de nosotros, sin detenernos a pensar la magnitud del somos. Es nada más que la gratuidad de estar sujetos a cada circunstancia vivífica, sabiendo que mañana será el mayor regalo de nuestras aspiraciones. Aunque de ellas sólo quede un plan de madrugada. 
 
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Osho (Filósofo que entregó tanta sabiduría, hasta que renunció de mentirle a sus discípulos – esa fueron sus palabras – y se recluyó del mundo para siempre)
                                                                      II
No te identifiques con la tristeza. Transfórmate en su testigo y disfruta del momento de tristeza, porque la tristeza tiene su propia belleza. Nunca te has fijado en ello. Te identificas tanto, que nunca penetras en la belleza de un momento triste. Si te fijas, te sorprenderás de los tesoros que te has estado perdiendo. Fíjate: cuando eres feliz nunca eres tan profundo como cuando estás triste. La tristeza tiene profundidad; la felicidad tiene algo de superficial. Observa a la gente feliz.
Los que pretenden ser felices—los playboys y playgirls que encontrarás en los clubs, en los hoteles, en los teatros—siempre están sonriendo y burbujean felicidad. Los encontrarás insípidos, superficiales. No tienen ninguna profundidad. La felicidad es como las olas, solamente superficial; vives una vida trivial. Pero la tristeza tiene algo de profundo. Cuando estás triste no es como las olas en la superficie, es como la profundidad misma del Océano Pacífico; millas y millas.
Sumérgete en su profundidad, obsérvala. La felicidad es ruidosa; la tristeza tiene un cierto silencio. La felicidad puede ser como el día, la tristeza es como la noche. La felicidad puede ser como la luz, la tristeza es como la oscuridad. La luz va y viene; la oscuridad permanece, es eterna. La luz se presenta a veces; la oscuridad está siempre ahí. Si penetras en la tristeza sentirás todas estas cosas. De pronto te darás cuenta que la tristeza está ahí como un objeto, tú la estás observando, eres testigo de ella, y repentinamente empiezas a sentirte feliz. ¡ Qué bella es la tristeza!
Una flor de la oscuridad, una flor de eterna profundidad. Como un abismo sin fondo, tan silenciosa, tan musical; no hay ruido en absoluto, ninguna perturbación. Uno puede ir cayendo en ella incesantemente y uno puede salir de ella absolutamente rejuvenecido. Es un descanso.
Depende de la actitud. Cuando te entristeces piensas que te ha sucedido algo malo. El que algo malo te ha ocurrido es sólo una interpretación y entonces tratas de escapar. Nunca meditas sobre ello. Luego quieres ir a ver a alguien; a una fiesta, al club, o enciendes la televisión o la radio, o empiezas a leer el periódico; haces algo para poder olvidar. Esta— que la tristeza es algo malo—es una actitud errónea que te ha sido transmitida: No hay nada malo en ella. Es otro polo de la vida.
La felicidad es un polo, la tristeza es el otro. La dicha suprema es un polo, la infelicidad es el otro. La vida es ambos. Una vida de pura dicha tendrá extensión, pero no tendrá profundidad. Una vida de pura tristeza tendrá profundidad, pero no tendrá extensión. Una vida de ambas, tristeza y felicidad, es multidimensional; se mueve en todas las direcciones conjuntamente. Fíjate en la estatua de Buda o, a veces, mira mis ojos y encontrarás ambas; encontrarás una felicidad que contiene también tristeza, una paz y también una tristeza. Porque esa tristeza le da profundidad. Observa la estatua de Buda: dichoso, sin embargo triste. La propia palabra "triste" te da connotaciones equivocadas de que algo está mal. Esa es tú interpretación.
Para mí, la vida es buena en su totalidad . Y cuando entiendes la vida en su totalidad, sólo entonces puedes celebrarla; de otro modo no. Celebración significa: cualquier cosa que suceda no importa, la celebraré. La celebración no está condicionada a ciertas cosas: "Cuando sea feliz lo celebraré" o "Cuando esté triste no lo celebraré". La celebración es incondicional; celebro la vida. Si trae infelicidad, bien, lo celebro. Si trae felicidad, bien, lo celebro. La celebración es mi actitud, independientemente de lo que la vida traiga.
Pero cada vez que utilizo las palabras, surge un problema. Esas palabras tienen connotaciones en tu mente. Cuando digo "celebra", tú piensas que uno tiene que estar feliz. ¿Cómo puede uno celebrar cuando está triste? No estoy diciendo que uno tenga que estar feliz para celebrar. La celebración es gratitud por cualquier cosa que la vida te dé, cualquier cosa que Dios te dé. Celebración es una gratitud, es estar lleno de agradecimiento.
Adolfo Vaccaro, escritor argentino | mensajes@adolfovaccaro.com.ar | 2002 - 2017 | Textos disponibles en el sitio: 583