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Ensayos y política - 01 de Enero de 2004

El cartucho

El-cartucho
La falta de justicia condena a la inocencia. El precio del despojo es muerte a corto plazo y sin descuento. Los discursos ya no ingresan en las alacenas carentes de mañana. Ya no importan las infames barricadas donde el poder se degusta. Todo es tarde. El cartucho está encendido sin saber quien lo ha hecho. La tara revisionista establece el diagnóstico de siempre: “El pasado es el culpable y nadie comprende lo distinto que hoy somos los mismos”.

Estos últimos veinte años nos han acercado peligrosamente a lo ocurrido hace treinta, sin habernos dado cuenta. La oligarquía política discursa alegremente con palabras vacías y bancas repletas de nuevos negociados. El 60% de los empobrecidos ciudadanos confronta con el patrimonio de cada senador que no puede justificar sus bienes.

La caja de Pandora de estructura y requisito partidocrático sigue arrojando las migas sobrantes de sus regios banquetes. Las nuevas frases de sentido austero no despellejan la mínima porción del botín acumulado en los viciados bolsillos de los disertantes. Y el sendero del encendido cartucho se acorta. Y ninguno avizora la magnitud de la voladura, dado que ignoran que ella se produzca.

Vindicar la vida entiende civilidad. Este sistema falazmente denominado democracia no acierta siquiera su sentido etimológico. Ni hablar de la aplicación de su carta magna sobre la que está constituida. Lo único que se respeta, en algunos casos, son las fechas comiciales y la configuración del sistema convenido para ganar cargos y elecciones. Acuerdos de repartija que poco atienden el destino del mandante.

Una empresa administrada con caros, ineptos y corruptos empleados no es rentable. Si además sus integrantes poseen facultades extraordinarias sin poner en juego sus bienes patrimoniales, es de esperar que la ruina siempre superará a las espurias intenciones de los responsables de la quiebra.

Al final el apátrida siempre está gusaneando un espacio de poder. Por lo menos es lo que he visto en esta última veintena de años. Que no es poco.
Adolfo Vaccaro, escritor argentino | mensajes@adolfovaccaro.com.ar | 2002 - 2017 | Textos disponibles en el sitio: 583