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Ensayos y política - 03 de Abril de 2011

Desamparo

Desamparo
Demasiado tiempo interrumpiendo la siembra del porvenir. Más aún, extirpando los cerebros de ese futuro que nos sobrevendrá. Y lo que es peor, el destierro de esa calesa de ensoñaciones de manitas ausentes y rostros demudados.
Arrancar la melodía de una nueva vida es desistir del máximo objetivo: La asistencia del amparo, que reclamaremos en su momento para que los últimos días de nuestra existencia sean menos infandos y miserables.
La mayor decadencia por la que pasaron las civilizaciones desaparecidas, fue no haber dejado una descendencia capacitada y dispuesta a resolver los errores cometidos por sus antepasados, dado que los sucesores eran los hijos de la misma casta y que seguían alimentando el fin de esa historia generacional sepultada por la acción de una obcecada determinación.
Si bien la inserción de la conquista fue un factor importante para evaporar culturas y pueblos, solamente aquellos que resistieron y lucharon por decenios y centurias, consiguieron reivindicar sus derechos y el llamado genético de su estirpe.
Hemos retornado a  una nueva era en donde la conquista es más sutil, pero no por ello menos cruenta. El poder imperial compra a sus foráneos complotistas sin gastar en personal. Solamente necesita de traidores que acometan la acción ejecutiva del país elegido para succionarle sus bienes y medios estratégicos, condicionándolo a sobrevivir indignamente, utilizando acreencias impagables como forma de intervención demagógica.
Las consecuencias ya las conocemos. La biafranización de Argentina se expande de manera cruel y acelerada. Esta realidad es un paradigma que se extiende en toda Sudamérica, que vive debatiéndose infructuosamente en esta pandemia generalizada, con visos de no tener solución en el corto y mediano plazo, a pesar de sus estupendas cifras de crecientes PBI.
La iniciación de una segunda gesta bolivariana, hoy por hoy, es imposible. La idea independentista  es una nostálgica utopía, dado que la corrupción asociada a los intereses hegemónicos es una calamidad terminal, que sigue el curso global  de eliminar naciones y políticas que interfieran la recurrente visión económica de los que pretenden concretar la aspiración inconclusa de Alejandro Magno, el Imperio Romano, Gran Bretaña, el Stalinismo o el Nazismo: La dominación del mundo.
Cada escaño cambia de vacuno, pero la bosta sigue siendo la misma. Y estos son los tiempos que hoy vivimos. Aunque la naturaleza, en algunos casos, se encarga por nosotros.
Adolfo Vaccaro, escritor argentino | mensajes@adolfovaccaro.com.ar | 2002 - 2017 | Textos disponibles en el sitio: 583