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Breves historias de vida - 09 de Septiembre de 2002

Tocala de nuevo, Sam

Tocala-de-nuevo,-Sam
La última voluta acompañó el postrer suspiro de sus pulmones enfermos. La mano crispada cobijó el esplín momentáneo de una pantalla de cine de barrio y el eco de unas palabras de despedida pronunciaban el incunable testimonio de un ruego acompasado: 'Tócala de nuevo, Sam'.

Humphrey Bogart traspuso la línea que divide el mito y la eternidad.

Principió su periplo interpretando breves personajes de teatro que lo fue contactando con los albores de la cinematografía sonora, permitiéndole interpretar sus primeros roles de gángster en filmes como 'El bosque petrificado' dónde se produce su debut en 1936 - , 'El último refugio' (1941) en donde muere cercado y con un tiro por la espalda, 'El halcón Maltés' (1941), 'El gran sueño' (1946), películas que le permitieron recorrer una polifacética composición de personajes, interpretando al antihéroe romántico, al delincuente, al detective privado y todo ese humor negro que manejaba a las mil maravillas. Sin embargo en 'Casablanca', junto a la inolvidable Ingrid Bergman, demuestra una ductilidad que trasunta dureza, generosidad y cinismo como hombre curtido en mil batallas físicas y sentimentales.

También el cine le brindó su gran amor: Lauren Bacall, una exitosa actriz de esa época de oro del cine universal.

El tiempo acompaña el cortejo de los recuerdos imborrables. Y Humphrey Bogart es parte de ellos.

Un nuevo cigarrillo llevo a mis labios mientras concluyo este homenaje a quien me hizo vibrar en muchos noventa minutos de visión en la pantalla. Y pareciera que estuviéramos juntos disfrutando del humo que emana de su trascendencia celestial y dantesca, como los dardos invisibles que desentrañó por medio de su virtual protagonismo.

Bye, Bogart, bye.
Adolfo Vaccaro, escritor argentino | mensajes@adolfovaccaro.com.ar | 2002 - 2017 | Textos disponibles en el sitio: 583