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Ensayos y política - 20 de Septiembre de 2006

Argentina para todos

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De poco vale la relativa libertad de expresión - hoy digitada por el poder ejecutivo - si no existe la mínima posibilidad de mantenerse vivo.
Esto sucede, lamentablemente, en mi país desde hace ya más de un lustro.
La clase política, en connivencia con sectores empresariales y financistas foráneos, se encargaron de destruir el porvenir de miles de compatriotas que conforman el 60% de la población.
Más de un millón de hectáreas productivas están en riesgo de pasar a manos de banqueros, quienes reclaman sus derechos, devenidos de préstamos usurarios y que son parte de esta política de entrega que respaldó el régimen neoliberal, destruyendo la industria de las PYMES, proveedoras, en gran parte, de las fuentes de trabajo. Solamente una de tres personas útiles laboran en Argentina y los ingresos (una gran parte pagados en negro) no alcanzan a cubrir la mitad de la canasta familiar de la mayoría. Además, la exigua distribución de 150 pesos a quienes participan de los planes de jefes y jefas de hogar, forma parte del execrable punterismo político.
Estos males que, en diversos aspectos subsidiarios hacen al adrede manejo infame de la equidad, siguen teniendo vigencia desde los comienzos del proceso democrático, acaecido en 1983.
La pesificación asimétrica permitió que grandes empresas deudoras del estado, licuaran sus pasivos en perjuicio de los que menos tienen, provocando un incremento en el endeudamiento que tendremos que pagar todos, en idénticas proporciones, dado que los onerosos impuestos distorsivos no reconocen los distintos niveles de poder adquisitivo.
Los ahorristas fueron estafados, incautando sus depósitos para ser reprogramados compulsivamente y así sostener a las entidades financieras, cumpliendo las órdenes impartidas por el FMI.
En ningún país de América se suceden tantos asesinatos de policías como en nuestro territorio. Ni la justicia ha sido tan lábil como en este trienio. Los secuestros extorsivos; el aumento sideral de consumo de estupefacientes (hoy las autoridades declaran incautar tres veces menos de droga en los operativos); la desnutrición alarmante en provincias productoras de alimento (Argentina exporta productos agropecuarios para nutrir a 300 millones de personas); el abandono de personas que mendigan y duermen en las calles; la gran cantidad de jubilados que reciben haberes indignantes como "reconocimiento" a su contribución en el pasado productivo y la lamentable condición sanitaria que no logra cubrir la necesidad de los carecientes, han provocado en estos últimos cinco años más muertes que en la memorable represión militar de los 70'.
El incremento migratorio, que hizo que miles de hermanos de naciones limítrofes encontraran en nuestro suelo la posibilidad de mejorar su calidad de vida, se tradujo en una trampa de explotación indiscriminada. A mediados de los 90' eran recogidos como animales de carga en las esquinas programadas de los barrios más pobres y llevados a pequeños y medianos emprendimientos para esquilmar su dignidad y sus sueños. La esclavitud, la servidumbre, el narcotráfico (sirviéndose de "mulas") la delincuencia y la prostitución, tuvieron materia prima a destajo, dado que el espejismo del sistema sólo ofrecía una de estas salidas a los indocumentados.
Como si todo este programático escarnio no alcanzara, el patetismo del presente nos entrega un guiñol de nuevos y versátiles ingredientes. Las más importantes difusoras, que se proclaman independientes, pertenecen a empresas multinacionales (algunas de capitales mixtos), que manejan el monopolio de la información, dado que son dueñas de destacados medios gráficos, televisivos y radiales. Se hace simple de explicar que los que trabajan en ellos son periodistas y locutores consecuentes y vitalicios, bajando la línea que convenga a los intereses corporativos de sus patrones o bien de los Servicios del Estado, si fuera necesario.
Solamente me queda pronunciar las mismas palabras con las que inicie este informe: "De poco vale la relativa libertad de expresión - hoy digitada por el poder ejecutivo - si no existe la mínima posibilidad de mantenerse vivo".
Adolfo Vaccaro, escritor argentino | mensajes@adolfovaccaro.com.ar | 2002 - 2017 | Textos disponibles en el sitio: 583