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Poemas y visiones - 01 de Diciembre de 2006

Tu beso

Tu-beso
Hoy necesito de tu beso, como expresión de tu amor y tu deseo. Quiero extinguirme en la flama insinuante de tus labios, entregando el testimonio palpitante de mi pecho.

Pretendo elevarte de ese suelo que te sujeta prisionera, como aquella primera vez cuando nuestros medios gustativos se entrelazaron en la sedienta intención posesiva.

Mi amor. Hay quienes sostienen que el beso es solamente la opresión de labios, que representa una manifestación del sentimiento. Sin embargo nuestro beso es mucho más que esa mera definición. Es el producto de la exaltación de nuestras almas y de nuestros cuerpos, que completan el sentido de nuestro universo atiborrado de ansias y de placer. Y es, a su vez, el compendio que nos ubica en la eternidad, como dueños de lo absoluto. Es el sentido de Dios expuesto en tu besante ternura, y que me sustrae de los abismos que quieren devorarme por medio del ostracismo.

Eres saliva diluida entre elixires que acrecientan mi pretensión de vida, desterrando el imperio del olvido como consecuencia del nunca más.

Eres la oblación de la congoja y el desamparo, que propicia el sendero hacia los montes florecidos, y que conforman el perfecto hito de mis pensamientos.

Es tu boca, la señera inspiradora de mis máximos requerimientos, que convergen en el mutuo anhelo irresistible y que derivan en los cálidos espacios de nuestros adentros.

Son tus labios la fuente de mi juventud, y esa piedra filosofal que convierte lo que tocas en oro.

Es tu burbujeante comisura, el indicio del te pertenezco.

Y yo te pertenezco como dueño indeclinable de tus besos. Como ese estandarte que vigila e instaura el principio y el fin de tus entrañables consignas.

Tu beso, mi amor, es, en definitiva, la razón del saberme trascendente y vivo. Tan vivo como tú me quieres.
Adolfo Vaccaro, escritor argentino | mensajes@adolfovaccaro.com.ar | 2002 - 2017 | Textos disponibles en el sitio: 583