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Ensayos y política - 23 de Junio de 2008

La segunda batalla de caseros

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La nueva batalla de Caseros es el segundo acontecimiento de mayor trascendencia en la historia Argentina. El primero, sucedió en 1852, cuando el ejército de la Confederación Argentina al mando de Juan Manuel de Rosas, Encargado de las Relaciones Exteriores de la Confederación Argentina, fue derrotado por el Ejército Grande compuesto por fuerzas del brasil, el Uruguay las provincias de Entre Ríos y Corrientes liderado por el gobernador de Entre Ríos, Justo José de Urquiza, quien se había sublevado contra Rosas el 1º de mayo de 1851, en que lanzó el llamado Pronunciamiento de Urquiza.
El segundo acontecimiento, está sucediendo en nuestros días, con distintos apellidos y jefes, pero que representan el mismo clamor de consignas que confrontan unitarios y federales.
El kirchnerismo, obcecado movimiento de poder unitario, resiste con su tropa al mando de fuerzas de choque comandadas por el piquetero Delía y referentes obsecuentes a su dominio dictatorial representado por Moreno, los Fernández y De Vido, dispuestos a luchar en pos de un poder absolutista que va en contra de los intereses de la mayoría de sus compatriotas.
Las fuerzas santacruceñas cuentan con 22.000 infantes del plan trabajar, 12.000 piqueteros de Plaza de Mayo y 60 cañones dotados de improperios discursivos. Acompañan a don Néstor sus fieles jefes del pingüinismo y gobernadores de algunas provincias adictas y dependientes del poder dictatorial, hoy llamado progresismo.
Debido a las numerosas deserciones, entre las que cabe destacar la de los Gobernadores de Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, Río Negro, entre otros silentes, y a la baja moral de las tropas, algunos historiadores y analistas militares consideran que para don Néstor la batalla ya está perdida de antemano.
De Ángeli, precursor del levantamiento y apoyado por la mayoría de la ciudadanía, cuenta con 24.000 bucólicos, entre ellos 3.500 caceroleros y 1.500 estafados por el sistema. Entre sus jefes se encuentran las cuatro entidades del campo, una gran masa de camioneros y notorios personajes de la política argentina, como toda la oposición y gran parte del periodismo no adicto al poder. Sin embargo, el grueso de sus tropas está formado por gauchos indisciplinados.
La batalla se dirimirá en el Congreso Nacional, donde Cristina – sucesora y esposa de don Néstor – envió su plan estratégico con la finalidad de recuperar el ejercicio de todo despropósito. A pesar de contar con apoyo mayoritario en ambas cámaras, las circunstancias delinean un perturbable y agónico manotazo de gestión, mientras el enfrentamiento resultará una gran pérdida para sus intereses hegemónicos. La última resistencia que darán los artilleros de Rossi, se sucederá como ocurriera en el pasado. Cuando se le terminen las balas, mandará recoger los proyectiles del enemigo que estarán desparramados alrededor suyo y disparar con éstos. Y cuando no haya nada más que disparar, finalmente el federalismo terminará con la batalla.
Adolfo Vaccaro, escritor argentino | mensajes@adolfovaccaro.com.ar | 2002 - 2017 | Textos disponibles en el sitio: 583