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Ensayos y política - 01 de Enero de 2004

Medios

Medios
Hagamos un pequeño esfuerzo y analicemos las frases, palabras e imágenes que hoy nos brindan los más importantes medios difusivos del país. Seguramente llegaremos a la conclusión que la gran mayoría está dotado de las mismas mezquindades de la política que nos toca padecer.

Los multimedios analizan la noticia conforme al poder directriz, que responde a los padrinos mafiosos que entregaron, por amiguismos, beneficios estructurales y otras yerbas, el monopolio de la mendacidad. Entre ellos también conviven los opositores, que se sienten perjudicados ideológica y económicamente por quienes ejercen los gobiernos de turno. En ocasiones, cada patrón utiliza su librito partidario para defenestrar, humillar y victimar a quienes investiga, llevando a cabo el escarnio de supuestas conductas dudosas, colocándolos en una pira pública inquisidora, encargada de mutilar honor, prestigio y familia sin el menor reparo. Basta con leer quienes conducen las distintas programaciones radiales, televisivas u observar quienes escriben en los más importantes periódicos, para comprender los criterios que se emplean y porque se utilizan. Las líneas del pensamiento son vastas y variadas y están representadas por los amigos corporativistas, que sustentan la misma ideología de sus capataces contratistas.

Algunas de estas empresas se crearon con el lavado de dinero. Otras, licuaron sus pasivos mediante acuerdos con el poder político. No menos, fueron entregadas a testaferros para incrementar mojones masivos de campaña. También existen las que fueron adquiridas por mediocres periodistas que se encontraron, cuando todo parecía un fracaso, con el factor suerte que los llevó al éxito, mediando para ello un ambiente propicio de cultura devastada, que ha venido dándose paulatinamente en los dos últimos decenios, por aquellos que buscaron extraer lo peor de nosotros, proliferando endémicamente, incorporando el mal gusto, el agravio desmedido y soez, el avasallamiento al respeto individual y a esa transgresión que se incorporó como culto sagrado en cada hogar argentino.

Estos patriarcas de la inmoralidad y la contracultura, que regurgitan peñascos egocéntricos, los han ido colocando en los espacios de la puerta que alguna vez supieron golpear con insistencia y que les fue abierta. Ahora, estos mismos espacios han sido tapiados, obligándolos a defenderse de los más capaces, que no pueden ingresar a ocupar el lugar que se merecen.

Una parte de la dirigencia institucional se ha hecho cargo de canales de cable, de medios gráficos y radiales, coartando la libertad de expresión y natural competencia, haciendo del periodismo un comercio de sátrapas, agregando puntos de rating utilizando la solidaridad y hasta la promoción de algún deportista o director técnico, para que, en caso de ser contratado, pasar por ventanilla a cobrar la comisión correspondiente.

Solamente me resta decir que, igual que a los políticos, se vayan casi todos.

Tal vez, aún, tengamos la oportunidad de recuperar nuestro acerbo cultural, hoy vituperado por el deshonor de los incapaces.
Adolfo Vaccaro, escritor argentino | mensajes@adolfovaccaro.com.ar | 2002 - 2017 | Textos disponibles en el sitio: 583