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Poemas y visiones - 08 de Diciembre de 2005

Mínimas

La nostalgia es el llanto del recuerdo.

¡Qué solo se sentiría un hombre sin destino. No alcanzaría a comprender su existencia!

Hablar sin comprender es la peor forma de ignorancia.

En lo efímero está impregnada la sustancia de la esencia.

La vida por la vida es heroísmo.
La vida por la muerte es valentía.
La muerte por la vida es cobardía.
La muerte por la muerte es muerte en vida.

En el hecho de sostener y luchar contra las dificultades que la vida impone, allí se encuentra el sentido de trascendencia.

La autosatisfacción es ejercer un derecho sin previos acuerdos, aunque, muchas veces, nos cueste la propia vida.

Cuando lo que amamos nos olvida, siempre lo recordamos.

Vivimos evocando huellas, pero nos olvidamos del espacio que existe entre cada una de ellas.

La angustia del silencio es peor que la razón expresada en mil palabras.

Poco sabemos de lo que ocurre debajo de nuestros pies. Mucho menos de lo que sucede por encima de ellos.

Luchar por honorables principios hace al principio del honor.

El indolente jamás puede percibir que en un segundo existen instantes de eternidad.

A la larga, el que dice ser lo que no es termina siendo lo que es.

No hay comportamiento más insensato, que adoptar una quiescente actitud consciente, sin modificar el curso de los hechos cometidos a través de nuestra conducta inconsciente.

La pupila del corazón es la única que puede captar la presencia de Dios.

Si las ideas y los sueños representan solamente utopías, entonces deberíamos pensar que nuestro accionar, defendiendo el sentido común, no es nada más que una absurda mentira.

Hay muchos hombres que para vivir suelen deambular su propio infierno, sin ser capaces de encontrar en su corazón las huellas de Dios.

Quien cree ser la materialización espontánea de un capricho divino, trate de que ese sueño no se transforme en pesadilla, permitiendo que el Ser Celestial se despierte.

No existe peor manera de morir que sin haber vivido el dolor del arrepentimiento.

Si alguna vez alguien repitiera un pensamiento nuestro, lo importante no es que recuerde el nombre del autor, sino que su significado haya servido para algo.

Renegar de una cargosa identidad sin rehusar de ella, nos llevará a tener que escapar siempre volviendo.

Hasta el silencio del canalla es falaz.

El espejo no guarda recuerdos. Sólo en vapor la vida se sugiere. Antiguas imágenes constituyen sus impenetrables espaldas. Ni aún, tratando de capitular con el tiempo, logran abatir a ese defensor de la justicia que no conoce excepciones.

El amor se perfecciona ignorando lo que es correcto.

La mayor crueldad no está en maltratar al otro, sino en incomprender nuestras semejanzas.

A veces, me entran ganas de colgar el pensamiento en un cordel……………….

El amor presente no requiere de pasado. El amor pasado requiere de un presente empecinado.

La vanidad enferma la visión de la autoestima.

Todo poder inmuniza el criterio de la mayoría

Soy sabio en mi ignorancia. Nadie conoce como yo las cosas que no sé.

El recuerdo es un relámpago que escapa del olvido.

Si uno alcanza las alturas y contempla la ciudad dónde nacimos, puede observar un diagrama cuadriculado de iguales parcelas, sin nosotros. Cuando el tiempo transcurra, alguien mirará hacia abajo y verá lo mismo, sin ellos ni nosotros.

Siempre hay un recuerdo a mano para proclamar el alarde.

Si una bala vale más que la vida, ¿cuánto costará la vida de mi bala?

¡Cuánto tenemos que decirnos y qué poco para escucharnos!

El que miente, está en lo cierto. Sus mentiras son inobjetables

La mayoría de los consejos fenecen en verdades.

A veces, me parece que la oscuridad es la sombra de Dios, dándonos la espalda.

El mundo es una empresa, que cuando presente convocatoria, ya no habrá ningún acreedor.

El fruto del espíritu se dignifica cuando actuamos a favor de lo creado, batallando en pro de la justicia.

Para vivir un segundo, tres niños deben dejar de existir. ¿Cuánta inocencia seguirá soportando nuestras espaldas?

La unidad se descasta con la prepotencia del poder.

El tiempo es un fenómeno inconstante si depende únicamente de nuestras ambiciones y conflictos.

Si cuidáramos al semejante, de la misma manera que a nuestra mascota, y obsequiáramos todo aquello que tenemos en desuso y en abundancia, la condición humana dejaría de ser un sofisma.

La mala voluntad es razón de incompetencia.

El fracaso es la excusa del ignorante.

La experiencia, pocas veces es la llave que atina con la cerradura elegida. Si ocurriera lo contrario, probablemente, un día nos encontraríamos con la clave cambiada.

El dolor de la pobreza, es un pacto de silencio sin futuro.

No hay peor ciego que el no quiere escuchar, ni mayor sordo que el que no aprende a mirar.

Detrás de toda mendacidad existe el fundamento del pudiente.

Vivir en privilegio delega esclavitud, muerte y despojo.

La luz de la ceguera sólo favorece a la tinta de quien nos presupuesta
Adolfo Vaccaro, escritor argentino | mensajes@adolfovaccaro.com.ar | 2002 - 2017 | Textos disponibles en el sitio: 583