“El ojo de la aguja observa a los camellos, que entablillaron su cuello para soslayar a ese cielo que no les pertenece. El suelo productivo abre sus privilegiadas fauces, incorporando madera de vida muerta, prodigando hambre y miseria a cambio de rentabilidades que incrementan la...”
22465 veces leido | publicado el 01 de Enero de 2004 | leer completo