“Me perdí entre tu vientre y tus dedos buscaron mis oídos y cuando me hallaron, no bastó la intención de sujetarlos, no se adentraron presurosos en mis pensamientos. Y mientras tus vísceras estallaban De placer y ansia, Tus manos...”
25913 veces leido | publicado el 08 de Junio de 2006 | leer completo