“La noche está fría. La tempestad azota las puertas del templo. Un grupo de seres abandonados, por motivos que el cipayo rico ampara con su olvido y su indolencia, se algodona entre cartones y aperos despreciados. Algunos niños destilan mocos como producto...”
81244 veces leido | publicado el 10 de Octubre de 2002 | leer completo