“Hay momentos en la vida que nos convierten en senda. Recuerdo la pelota de trapo corriendo por delate de nuestros pasos, y aquella bolita que me atraparon los ojos, y en un descuido cualquiera, Roberto buscó angustiado su puntera, esa que era patrona en la troya de mi...”
24556 veces leido | publicado el 23 de Octubre de 2005 | leer completo