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Breves historias de vida - 30 de Marzo de 2002

Masantonio

Masantonio
Dos semanas antes de firmarse el libro de actas, que le diera legalidad fundacional al Club de Parque Patricios, el Pampero realizaba su despegue para nunca retornar. La fatalidad principiaba su azote infligido a los Newbery, al mismo tiempo que el globito se instauraba a ritmo de Huracán.

De la mano de un teniente que apellidó el cilindro de Patricios, llegó la artillería más importante de la historia quemera. Este lungo, de cabello ensortijado, bigotito anchoa y olfato de sabueso, inmortalizó la hazaña de convertir doscientos cincuenta y cuatro tantos con la camiseta alba y veintiún aciertos para la divisa nacional, constituyéndose en el máximo goleador de la copa América de 1935 y 1942.

Prodigando su primer grito parido en Ensenada, se continuó en contagio alcanzando el clamor de las hinchadas que homenajearon cada conquista conseguida en el campo de las leyendas consumadas.

Recién cumplidos cuarenta y seis años, el rigor de la muerte anticipada fagocitó su último resuello. Fue el once de Septiembre de 1965 cuando el dolor enmudeció las tribunas de Villa Albino, Huracán, Defensor Sporting, Banfield y un cacho de vitrina donde yacen los trofeos de todos nosotros.

La prédica popular trató de sublimarlo en dos por cuatro, volcando en el mito tanguero aquellos títulos que remedan su trayectoria: 'El mortero del Globito' – F. García Jiménez y M. Padula- y 'El Pampero de Patricios' – V. Salerno y C. Caponaro.

Es probable que, junto a Eduardo Newbery esté sobrevolando el espacio mundano, trepado a la nave aerostática de los elegidos.
Adolfo Vaccaro, escritor argentino | mensajes@adolfovaccaro.com.ar | 2002 - 2024 | Textos disponibles en el sitio: 594